Oldboy
Director: Park Chan-Wook
Intérpretes:
Choi Min-sik
Yu Ji-tae
Hang Hye-jeong
Sinopsis:
Oh Dae-su es un hombre normal, casado y con una hija, que un día es secuestrado y encerrado en una habitación con una televisión y una cama. En ese lugar pasa los siguientes quince años de su vida sin saber quien le ha encerrado. Ni porque. Un día cualquiera es liberado y le entregan un móvil, al cual le llama su captor retándole a que averigüe quién es y porque le encerró.
Numerosos spoilers a partir de aquí.
Esta es la segunda entrega de la llamada Trilogía de la venganza de Park Chan-wook (trilogía que completan Boksuneun naui geot (Sympathy for Mr. Vengueance) y Chinjeolhan geumjassi (Sympathy for Lady Vengueance)) y la que a mi personalmente más me gustó.
Técnicamente lo que mas me gustó de esta película fue el largo plano-secuencia en el que Oh Dae-su recorre un pasillo enfrentándose con un martillo contra un grupo de matones. Genial la utilización de la banda sonora en esta escena, así como en el resto del film.
Mi pasión por esta película (y por el director coreano) viene en parte por la atracción que provoca en mi el tema de la venganza. En esta caso nos encontramos con dos venganzas. Una, la de Dae-su, que vamos viendo a lo largo de toda la película. Una venganza cargada de sangre y de violencia, destacando la escena en la que arranca los dientes ha uno de los que le encarcelaron (de las pocas escenas que realmente me han hecho pasarlo mal y me han obligado a quitar la vista de la pantalla por algunos segundos). Por otra parte, la venganza de Lee Woo-jin, fría y calculada durante toda una vida, y centrada en provocar un dolor emocional mayor que cualquier dolor físico.
Ambas venganzas se detienen cuando Woo-jin explica como ha hipnotizado a Dae-su y a Mi-do. Nuestro protagonista es incapaz de continuar con su venganza por el dolor que sufre tras la revelación de Woo-jin. Este, una vez completada su venganza, no tiene mas función en el mundo, por lo que acaba suicidandose.
En la última escena vemos como Oh Dae-su asiste a una sesión de hipnosis para borrar de su memoria la identidad de Mi-do. ¿Llega a conseguirlo o simplemente se intenta convencer a si mismo para no sentirse culpable?
“Ríe y el mundo entero reirá contigo. Llora y llorarás solo.”
